Estudios Hegelianos.


 Hegel’s Development Towards the Sunlight (1770-1781)
de H.S. Harris (OUP, 1972), p. 26.


No entiendo bien este gusto por recorrer la obra de Hegel, pero parece que vuelvo de tiempo en tiempo a esta filosofía que cree haber alcanzado el fin de todas las preguntas, que se cree sistema completo y cerrado, lo cual no deja de ser una de las peores ilusiones que puede sufrir un filósofo. 

    Habría que pensar también si Hegel es un filósofo o más bien un teólogo disfrazado de filósofo, porque un filósofo no busca cerrar su filosofía con un sistema completo y definitivo, como hace la religión con sus dogmas, sino más bien buscar una solución provisional a los problemas más profundos de la vida. En qué se distingue la filosofía de la ciencia estriba en que la filosofía trata sobre las grandes, más grandes cuestiones, mientras la ciencia se dedica a cuestiones particulares y experimentales. La ciencia no trata sobre el sentido de la vida o la plenitud de la vida entendida como felicidad, sino sobre el problema de dónde vienen las especies o qué es realmente la gravedad.

    En la foto seleccionada arriba está hablando el autor del joven Hegel y dice que su gran logro fue haber creado una fusión entre la razón Ilustrada y la pasión Romántica, es decir, que su mayor logro fue crear «una concepción diferente y mucho más profunda de la razón misma», lo cual me suena a tontería. Solo hay una razón, no hay una razón más ligera y otra más profunda. Lo que ocurre es que esta razón está orientada hacia la justificación de un Cristianismo protestante que ahora se reviste de Ilustración para justificarse ante los Ilustrados y los teólogos. E incluso la solución de Hegel, la fusión de razón y religión (o «intuición viva») durará hasta que se muera en 1831 y deje de hablar desde el púlpito de la Universidad de Berlín. Podemos hablar de David Strauß y su interpretación racionalista o crítica de los Evangelios. Strauß, que viene del Hegelianismo, tratará de justificar racionalmente la religión Cristiana (los Evangelios) desde la perspectiva de que son un mito creado por el pueblo y como tal Jesús el Cristo es el símbolo, el mito, que reúne los deseos y las aspiraciones del pueblo Cristiano. Al final, ni siquiera Strauß hablará de una razón más profunda para el Cristianismo, sino de que se trata de un mito, es decir, de literatura.





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